Desde San Antonio de los Cobres, capital del departamento Los Andes, Fátima Carral se convirtió en la primera graduada de la Tecnicatura Universitaria Industrial Electromecánica (TUIE) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Salta. Su historia refleja el valor del esfuerzo y la importancia de la educación pública como generadora de oportunidades, acercando la universidad al interior de nuestra provincia.
Con raíces en la puna salteña y una vocación que creció a partir de un legado familiar, Fátima marcó un hito al recibir un diploma como la primera egresada de la TUIE el pasado lunes 27 de octubre. Su paso por la Facultad de Ingeniería es un ejemplo de constancia, convicción y superación, una voz que alienta a más jóvenes a animarse a estudiar carreras técnicas.
Mi Sabiduría viene de esta tierra
Oriunda de esta ciudad, Fátima Carral obtuvo su título dependiente de la Facultad de Ingeniería de la UNSa, carrera que comenzó a dictarse en la localidad en 2021. Con un plan de estudios que contempla el cursado en 3 años, la flamante técnica obtuvo su título en 3 años y 10 meses para ser exactos.
Su logro no solo representa un paso importante en su desarrollo personal y profesional, sino también un avance significativo en la descentralización de la educación superior en la provincia.
“Soy Fátima Carral, de San Antonio de los Cobres”, comienza diciendo con orgullo. Egresada del colegio Sagrado Corazón de Jesús en 2019, cuenta que encontró en la Tecnicatura Universitaria Industrial Electromecánica una oportunidad para crecer y formarse sin alejarse de su tierra.
La sugerencia de un profesor de secundaria fue el puntapié inicial: “Él conocía sobre el inicio de la TUIE y me dijo: vos tenés que inscribirte en esa carrera, es para vos”. Así fue como Fátima se interiorizó en la carrera y se animó a dar el primer paso que la llevó a convertirse en menos de 4 años en la primera egresada de la TUIE. Ingresó a la primera cohorte de estudiantes en 2021, plena pandemia, contexto que la llevó a aprovechar el tiempo haciendo cursos virtuales sobre herramientas informáticas, a pesar de las dificultades de conectividad habituales en su pueblo.
“Me llamó la atención la nueva carrera universitaria que se estaba promocionando para la sede de San Antonio y quise intentar, más que nada por curiosidad. Me fijé en el plan de estudios, las materias y me animé a cursarla. Al principio, las clases del curso de ingreso y del primer año fueron virtuales porque estábamos en pandemia. Recién en segundo y tercer año empezaron a haber más clases presenciales”, comentó.

Desafíos y aprendizajes
Los primeros años no fueron fáciles. La modalidad virtual y la dificultad en la comunicación con sus docentes fueron algunos de los obstáculos que forjaron su paciencia y constancia: “Los chicos de acá no somos de hablar mucho, por eso al principio se dificultó el intercambio”, recuerda.
A pesar de ello, su dedicación dio frutos: “La primera materia que aprobé fue Física. Al inicio me costó mucho Matemática, pienso que quizás no tenía una buena base académica. Después, en segundo y tercer año le empecé a tomar el gusto y las materias me resultaron más agradables. Las clases presenciales, que comenzaron a fines de 2022, fueron muy necesarias para enriquecer mi formación técnica”.
Durante la carrera no tuvo que trabajar, lo que le permitió concentrarse plenamente en sus estudios: “La TUIE me dejó muchas enseñanzas y la intriga de seguir investigando, de seguir perfeccionándome. Me di cuenta de que en la industria siempre hay algo nuevo que aprender”, comenta.

La experiencia en la práctica profesional
Fátima realizó su práctica profesional en la empresa TRANSNOA S.A., donde pudo aplicar lo aprendido y descubrir su afinidad por el área de energía eléctrica. Destacó la importancia de las prácticas y puso en valor los conocimientos adquiridos en lo referido al transporte de energía eléctrica: “Me fue muy bien, fue una experiencia fundamental para aplicar lo aprendido en la carrera”, contó. “Fue como una escuelita, aprendí muchísimo. Me di cuenta de que me faltaba profundizar en algunos temas como máquinas eléctricas, materia que además cursaba en paralelo. Pero esa experiencia me ayudó a saber en qué enfocarme y a desenvolverme con mis futuros colegas”.
Mirando hacia el futuro
Actualmente, Fátima busca trabajo en el sector minero y/o energético: “Estoy enviando currículums sobre todo en la zona de la Puna, donde se encuentran localizadas varias mineras. Durante mi práctica conocí el trabajo en la rama de la energía eléctrica, y ahora siento que es de mi interés”, comenta.
Con la mirada puesta en el futuro, también plantea sugerencias que reflejan una visión comprometida con la mejora de la carrera: “Sería muy importante tener un edificio propio en San Antonio de los Cobres, mejor conectividad y más equipamiento. También que las prácticas sean presenciales, con clases teóricas virtuales grabadas para quienes trabajan”. Propone además que la carrera incorpore más talleres de habilidades blandas: “…para fortalecer la comunicación, el trabajo en equipo y armado de CV. Esa formación también es importante en el ámbito laboral”.
Rompiendo estereotipos y abriendo caminos
Fátima sabe que su historia inspira, especialmente a otras estudiantes: “Acá muchas jóvenes no se animan a estudiar electromecánica porque piensan que es una carrera para varones. Yo tampoco sabía bien de qué se trataba, pero aprendí mucho más que sobre los procesos industriales en sí: aprendí a hacer instalaciones eléctricas, a arreglar cosas en casa y hasta a entender el funcionamiento de mi vehículo”. Su mensaje para quienes dudan es claro:
“No tengan miedo de empezar algo nuevo. La UNSa está aquí, en la Puna. Es una gran oportunidad para todos los jóvenes no solo de San Antonio sino también de Olacapato, Santa Rosa, o de Tolar Grande entre otros lugares. Esta carrera nos permite estudiar y trabajar en nuestra zona, debemos aprovecharla, es una muy buena carrera que abre muchas puertas, ya que tiene varias salidas laborales, nos desarrollamos mucho en la parte de mantenimiento, logística, operaciones y comunicaciones, entre otras áreas”.
“Mi consejo para los jóvenes es que se animen, que nunca decaigan por más que desaprueben un parcial o una evaluación, incluso si tienen que recursar alguna materia. Lo importante es seguir, ser constante y levantarse de cada caída porque la carrera abre caminos importantes” concluyó la profesional.
El orgullo de una familia y una comunidad
“Sí, soy la primera egresada universitaria de mi familia”, dice con una sonrisa. Su logro fue motivo de alegría en su hogar y en todo San Antonio: “Mi abuelo era el mecánico del pueblo, y muchos de mis tíos siguieron sus pasos. Todos estaban felices cuando recibí el diploma”.
El día de la entrega del título fue inolvidable. La acompañó su familia, sus docentes y compañeros, quienes compartieron la emoción de ver a la primera egresada de la TUIE recibir su merecido reconocimiento.
Alegría compartida, orgullo colectivo
Este título emociona porque es el resultado de algo que empezó como una idea, que fue consolidándose muy lentamente mientras superaba adversidades como la pandemia, la falta de infraestructura propia y la dificultad de acceso, por mencionar las más representativas. La convicción, el compromiso y el esfuerzo de todos los actores involucrados directa e indirectamente hicieron posible concretar en Fátima el primero de los muchos títulos que vendrán. Por eso este logro de Fátima y su familia, también es motivo de orgullo en San Antonio de los Cobres (SAC) y en la Facultad de Ingeniería de Universidad Nacional de Salta.
La Ing. Jorgelina Rojas, coordinadora de la TUIE en SAC y profesora de Mantenimiento Industrial, con la complicidad de todos, organizó una sorpresa para Fátima: luego de entregarle la nota en lo que parecía una situación de examen más de la carrera, aparecieron sus padres, compañeros y allegados a festejar el logro académico. Por supuesto que hubo huevazos, enharinadas, corte de pelo y ropas. Una alegría que, por compartida, se disfrutó más.
La universidad pública y gratuita como motor de transformación
La historia de Fátima es también la historia de la educación pública y gratuita argentina llegando a cada rincón del país. Su experiencia muestra el rol de la universidad como generadora de oportunidades en los lugares más altos y remotos, que impactan en el desarrollo regional.
“Gracias a la Facultad de Ingeniería, los jóvenes de la Puna tenemos una oportunidad real de estudiar, crecer y transformar nuestro entorno”, concluye.