“El conocimiento, la innovación y el desarrollo reducen el riesgo geológico y mantienen viva la matriz productiva”. Con esta premisa, Roberto Hernández -ganador del Premio Robert R. Berg a la Investigación Destacada 2025- resume la filosofía de trabajo que ha guiado más de cuatro décadas de trayectoria en geociencias. Presidente de la empresa de base tecnológica salteña LA.TE. ANDES S.A. perteneciente a la PyME salteña GEOMAP S.A., especializada en generación de conocimiento en torno a la exploración geológica, Roberto Hernández ha liderado desarrollos que hoy impactan en la exploración petrolera y minera de Sudamérica.
En este artículo recorre la historia de sus aportes, las ideas que transformaron modelos geológicos en los Andes Centrales y el crecimiento de una empresa argentina que integra ciencia, tecnología e industria.
Orígenes de una mirada geológica diferente
Desde sus primeros estudios en la Universidad Nacional de La Plata, Hernández detectó una limitación clave: la escasa disponibilidad de tiempo absoluto -la edad de una roca o el momento en que ocurrió un evento-, dato imprescindible para determinar si procesos geológicos coexistieron espacial y temporalmente.
Con una visión dinámica de la geología, Hernández se interesó por las velocidades y cambios de los procesos geológicos. «Siempre me apasionó el tiempo y los cambios en la velocidad de los procesos», afirma. Esta inquietud lo llevó a focalizar su investigación en el “cuándo” y el “dónde” se producen anomalías tectónicas y sedimentarias, más que en la sola descripción estática de los procesos.
Su trabajo inicial abordó el llenado de cuencas sedimentarias en la Cordillera Oriental de los Andes Centrales (Tres Cruces, provincia de Jujuy), un área con registros desde el Ordovícico hasta la actualidad. Allí comprendió que identificar y caracterizar el momento de los cambios en un sistema geológico y su ubicación espacial es más importante, para entender un sistema petrolero, que describir únicamente el proceso conservado en el registro rocoso.
Este concepto fue desarrollado, implementado y promovido junto con Andrés Boll, también geólogo, especialista en tectónica y sedimentología, reconocido por sus aportes al análisis estructural de cuencas y a la interpretación de sistemas petrolíferos en los Andes Centrales.

Aportes a la geología estructural y a la estratigrafía secuencial
Bajo esta dinámica de “cuándo y dónde se producen esas anomalías”, ha dejado su huella en la industria al estudiar la deformación de Los Andes Centrales, contribuyendo al avance de los conceptos de geología estructural en cinturones de pliegues y cabalgamientos, desarrollando el software de modelización estructural para Los Andes Centrales, Andino 3D®. Este software incorpora datos termocronológicos que permiten reconstruir la evolución geológica de una región a partir de su historia térmica. La iniciativa promueve la aplicación de la ciencia al sector del petróleo y el gas, y cuenta con la participación de dos profesionales de reconocimiento internacional: los doctores Ernesto Cristallini y Richard Ketcham. Uno de los aspectos más destacados de sus más de 40 años de trayectoria en la industria son sus aportes en cuanto a la estratigrafía secuencial de alta resolución en el Cretácico Superior y el Cenozoico Inferior en el noroeste de Argentina.
«Sin duda, lo anterior fue un punto de partida fundamental en el que comprendí la necesidad de innovar basándome en la investigación aplicada a los tiempos de registro y no registro en el sistema petrolero».
Nuestro entrevistado nunca pensó que el trabajo llevado a cabo con Y.P.F. —la empresa energética nacional— entre 1982 y 1990 se convertiría, en 2010, en una importante contribución a la nomenclatura de la estratigrafía secuencial de alta frecuencia. Pero así fue.
Resultó tener una enorme utilidad y aplicación en el análisis espacial de yacimientos, sellos y rocas madre para el desarrollo de campos productivos convencionales en la costa de Brasil con Petrobras, en el tan mencionado intervalo Pré-Sal.
Su desarrollo metodológico a lo largo de los años se transformó en un proyecto educativo, implementado junto con Guilherme Raja Gabaglia, que ya ha formado a más de 500 profesionales del sector upstream, y ha dado lugar a una importante actualización conceptual. Hasta el día de hoy, se siguen produciendo tesis doctorales, másteres, nuevas aplicaciones tecnológicas y, sobre todo, la incorporación de reservas de hidrocarburos y mayor eficiencia en su recuperación/extracción utilizando estos métodos.
La búsqueda de datos absolutos: superar limitaciones tecnológicas
Sin embargo, la realidad tecnológica de la época en Sudamérica dificultaba la obtención de datos sobre el momento en que se produjeron las deformaciones y la evolución de la temperatura a lo largo del tiempo. Según él, esto era porque «las interpretaciones siempre tenían la debilidad de depender de algún modo de los modelos». De esa manera, se centró en comprender la escala de determinación temporal de las superficies de reflexión sísmica, primero en 2D y luego en 3D, en cuyo proceso, encontró herramientas tecnológicas cuyos datos corroboraran o descartaran el modelo propuesto.
«Entendí que la datación absoluta, es decir, determinar analíticamente la edad de una roca con la mayor precisión posible utilizando la tecnología disponible, era una posible solución».
Y fue en 2010 y años posteriores que surgió un escenario significativo que cambiaría el enfoque y la forma de pensar sobre el sistema geológico.
«Trabajando en el Sistema Subandino de Bolivia entendimos que ya no era posible seguir como sin pensar en la geología en términos cuantitativos. Era imposible considerar las variables y las incertidumbres de los sistemas petrolíferos sin edades, sin datos sobre la evolución de la temperatura a la que se sometió la roca madre a lo largo del tiempo y sin conocer los momentos y la velocidad a los que se deformaron las trampas». Se trató de un descubrimiento colectivo en el que Juan Hernández y Alejandra Dalenz Farjat desempeñaron un papel indispensable.
«La comprensión de estas variables basada en datos de tiempo absoluto condujo a la innovación de nuevos sistemas petrolíferos relacionados con este conocimiento».
Ha colaborado con la innovación del sistema petrolífero en la región subandina septentrional de Bolivia en el reciente descubrimiento del pozo Mayaya Centro x1. Este trabajo contribuyó a identificar un tiempo de migración más antiguo de lo que se pensaba en esa parte de Los Andes Centrales.
Sobre ese trabajo, afirma: «El otro logro único y quizás más importante fue reunir a un grupo de geocientíficos de la industria del petróleo y el gas, científicos y técnicos que persiguieron con la misma pasión y determinación la integración de los procesos geológicos en el sistema petrolero para ajustar las tasas de cambio que se estaban produciendo y así predecir los diseños de exploración y producción en yacimientos primarios y secundarios relacionados con la formación de más trampas, habiendo ampliado el tiempo de generación».

La creación de LA.TE. ANDES S.A.: Articulación público-privada
Para consolidar capacidades analíticas y tecnológicas se creó el Centro de Geotermocronología de Argentina: LA.TE. ANDES S.A., resultado de una iniciativa surgida desde GEOMAP S.A. y en alianza con el CONICET. La integración con la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la colaboración académica, en particular con la Universidad de Heidelberg (Dr. Ulrich Glasmacher), permitieron avanzar en proyectos que hasta entonces eran difíciles de concretar.
«Surgió como una necesidad estratégica planteada por GEOMAP S.A. y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET), principal organismo del país dedicado a promover la investigación y el desarrollo científico y tecnológico en la región, coordinando y agilizando la exploración petrolera, que normalmente llevaba hasta cinco años».
«Sin alianzas estratégicas, no habría sido posible en Argentina y Bolivia encontrar una solución que redujera el riesgo de la exploración en trampas convencionales y en el cinturón plegado de Los Andes Centrales, así como el ajuste de la generación en trampas convencionales».
Sobre esa noción del «círculo virtuoso», afirma: «Es una forma de proteger o blindar económicamente las nuevas ideas frente a las metodologías anteriores».
Concretamente, para fortalecer las relaciones entre el Estado, la industria privada y los científicos y la industria de las geociencias se debe comprender «que las pequeñas empresas innovadoras son la clave de su propio crecimiento y de los productos relacionados con el conocimiento y la calidad».
Para que este vínculo tenga éxito, el apoyo debe dirigirse a los proveedores privados a través de acuerdos y contratos que tengan como objetivo resolver los problemas tecnológicos de las empresas con soluciones a corto plazo basadas en la ciencia aplicada de proyectos de I+D abiertos.
«Es la pequeña empresa privada la que debe garantizar que la ciencia se oriente hacia el problema planteado por la corporación u operador de áreas de hidrocarburos».
En su carrera, el profesional reconoce sin reparos la influencia de profesionales a lo largo del camino de la Universidad Nacional de La Plata, como el geólogo Miguel Uliana, que cambió para siempre la trayectoria de su carrera cuando le dijo: «Los procesos geológicos deben entenderse en términos de velocidades y cambios».
Y ese es el sentimiento que quiere transmitir a la próxima generación de geólogos e investigadores. «Les diría que tienen que aprender a no aceptar paradigmas». Y afirma que es esencial comprender que el principal enemigo del desarrollo es nuestro prejuicio contra el cambio.
Habrá cambios; habrá similitudes. Habrá tecnología nueva y avanzada, lo que reducirá el riesgo de la exploración y su impacto en el medio ambiente. Sin embargo, asegura que «dentro de 10, 20 y 30 años, seguiremos utilizando energía procedente de hidrocarburos».
Con financiamiento estatal del FONTAR
En 2014 el equipo de Roberto Hernández realizó una presentación en la Secretaría de Ciencia y Técnica para el programa FONTAR. Compitieron con todo el país y recibieron una ayuda 2 millones de dólares con condiciones: el 20% debía ponerlo la parte privada y, además, tenían que estar asociados a una institución pública del estado. Por eso se asociaron con CONICET, que tiene el 49%. En términos totales hay una importante inversión. Como proyecto único, es la inversión más importante en tecnología y ciencia de Salta. Así nace la empresa mixta privado-pública LA.TE. ANDES S.A., donde CONICET es un socio estratégico. Sus investigadores mandan muestras y sus datos se comparten con investigadores del país: 18 institutos de doble dependencia que tiene el país en geociencia y universidades con una altísima capacidad tecnológica.
Desde 2014, hace foco en la elaboración y ejecución de proyectos estratégicos vinculados a resolver problemáticas sensibles de georecursos como hidrocarburos, yacimientos minerales, geotermia, entre otros. Opera de manera sólida en el ámbito científico y productivo internacional como una entidad de generación de datos y soluciones interpretativas de alta calidad; y como desarrolladora de productos tecnológicos de alto nivel. Todo esto ha derivado en múltiples presentaciones científicas y publicaciones en revistas indexadas.
La empresa público privada se dedica a determinar la edad absoluta de las rocas y procesos geológicos por ejemplo 30 millones de años, dato fundamental para avanzar y disminuir riesgos en la exploración petrolera y minera.
A partir de un modelo geológico de un proceso que existe o existió en el momento, se busca regionalmente y se va acotando con cada vez más datos. Conocer la relación de tiempo entre el momento en que se genera el petróleo, a partir de la materia orgánica, y el momento en el que se forma el lugar en el que se acumula, es indispensable para disminuir riesgos. En los cálculos de inversión significa poner el 20 o el 25% de riesgo, diferencia de 5% que, en un pozo de millones de dólares, resulta una limitante de proyectos de inversión.
Sus especialidades están certificadas bajo normas ISO 9001:2015 (Sistema de Gestión de Calidad) e ISO 45001:2018 (Seguridad y Salud en el Trabajo), otorgadas por el organismo de certificación e inspección de origen alemán TÜVRheinland®.
“LA.TE. ANDES es un centro tecnológico posicionado en el mercado local e internacional que representa la simbiosis asociativa entre el sector productivo con el conocimiento público y privado, brindando soluciones al sector científico con posibilidades de retorno de recursos para hacer más investigación y disminuyendo el riesgo de inversión en amplios sectores productores de energía”, señala Hernández para finalizar.
Hacer Innovación y desarrollo es imprescindible para LA.TE. ANDES S.A.; por la falta de divisas hay que seguir impulsando la economía del conocimiento, que es el exportador del país, una identidad de desarrollo en el modelo de negocio.
Andino 3D, un Software de Modelado Geológico Estructural
“Andino 3D” es una tecnología de alta generación producto de LA.TE. ANDES, que permite realizar modelados geológicos para analizar y caracterizar cómo se deforman las rocas en un área o proyecto de interés, posibilitando integrar toda la información de superficie y subsuelo disponible de manera sencilla en un ambiente tridimensional.
El software fue desarrollado inicialmente por GEOMAP SA (2008/2016), con la colaboración de YPF y el CONICET, y para su ejecución contó con el apoyo del Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (FONSOFT), perteneciente a la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i). A partir del 2016 hasta hoy el software se desarrolló en LA.TE. ANDES.
A raíz de la demanda de otros países y la creciente utilización del Andino 3D en entidades científico-académicas, se generaron convenios estratégicos asociativos, como el acuerdo en 2021 con la Texas A&M University de Estados Unidos, para institucionalizar el uso del software para actividades académicas y de investigación.
“Este acuerdo en particular representa un hito histórico de reconocimiento de Andino 3D en el ámbito internacional por una de las instituciones académicas más importantes del mundo”, enfatizó el presidente de LA.TE. ANDES.
Servicios de LA.TE. ANDES S.A.
Cuando decidieron hacer esta sociedad anónima, empezaron a expandirse como modelo de negocios. Así es que LA.TE. ANDES no solo brindan consultoría teórica, también venden un producto, que es la edad de la roca, la edad del proceso geológico.
Los primeros clientes fueron YPF, YTE-C, la empresa petrolera de Bolivia, Enap (de Chile), Ecopetrol de Colombia, Petrobras de Brasil, y fueron expandiendo esa cartera, integrando todos esos datos a la industria.
A medida que se iba desarrollando el proyecto, se fueron incorporando unidades de negocios, hasta que fue necesario unificar la que impulsó el FONTAR con el sistema de aplicación de los datos. Así, surge el diseño del software que utiliza todos los datos, tiene 200 licencias científico-académicas en 3 continentes y 25 países, más de 7 convenios con universidades centrales de Estados Unidos, España, Colombia, Brasil, el país vasco, 70 de las cuales son empleadas en instituciones de la República Argentina. Andino 3D experimenta un continuo crecimiento en demanda tanto pública como privada, y se transformó en una línea de I+D+i en expansión hacia el diseño y aplicación de nuevas herramientas y funcionalidades para el usuario tanto del ámbito productivo como académico.
Esta expansión es porque LA.TE. ANDES es una industria 4.0, según lo determinó el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Eso significa que maneja megadatos mediante los equipos que se transforman en una App mediante el software y le entrega al cliente un producto de análisis de esos megadatos.
Otra de las unidades de negocio es la que surgió de la asociación con la Comisión Nacional de Energía Atómica, realizando un prototipo de un equipo que fue premiado en el 2018 por la Asociación de Física Argentina. Está en proceso de prototipo terminado, en patente en Europa y generará una nueva línea de fabricación y servicios.
Actualmente las unidades productivas de LA.TE. ANDES son Cron.Ar, Cronología Argentina, dedicada a la realización de análisis termocronológicos y geocronológicos; trazas de fisión, (U-Th-Sm/He y U-Pb), Cri.Ar., Magnetómetro Criogénico Argentino, vinculado al desarrollo de análisis paleomagnéticos de alta resolución; la unidad de E-learning, una plataforma de educación virtual a distancia; y la reciente de Andino 3D.