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El valor de acompañar el crecimiento: Mi historia en la Facultad

A través de este relato deseo plasmar los años vividos en mi querida Facultad de Ingeniería, institución que marcó profundamente mi vida personal y profesional.

Por FABIANA J. CHAILE

Actualmente a cargo de la Dirección General Administrativa Económica de la Facultad de Ingeniería, es personal de apoyo universitario desde 1989, con un desempeño destacado y de excelencia en la Facultad de Ingeniería. En este artículo nos cuenta en primera persona su recorrido laboral, sus desafíos y aprendizajes en estos más de 37 años de trabajo.

En diciembre de 1988, luego de un examen del que participaron más de cien postulantes, solamente dos personas logramos ingresar: una destinada al Área Académica y otra al Área Contable. Fui seleccionada para esta última gracias a mi título de Perito en Técnicas Bancarias e Impositivas, otorgado por el Colegio Secundario José Manuel Estrada, y también por mi experiencia laboral previa en estudios contables.

Fue así como, en febrero de 1989, inicié mi camino en la Facultad como Auxiliar Administrativa, bajo la supervisión de la Sra. Graciela López, quien se desempeñaba como Jefa del Departamento de Presupuesto y Rendiciones de Cuentas. Junto a la Sra. Martha Tovar de Wierna, entonces Directora General Administrativa Económica, me enseñaron no solo el trabajo cotidiano, sino también el verdadero amor y compromiso hacia la institución. Su ejemplo de dedicación me permitió comprender que la tarea administrativa trasciende una obligación laboral: representa también una profunda satisfacción personal al contribuir, día a día, al crecimiento de la Facultad.

Con el paso de los años compartimos innumerables anécdotas, momentos felices y acontecimientos importantes de nuestras vidas: casamientos, nacimientos, bautismos y celebraciones que unieron al personal administrativo, docente y a las autoridades. Muchos de aquellos estudiantes que conocimos en las aulas hoy son profesionales destacados, y verlos crecer siempre ha sido motivo de orgullo.

La evolución tecnológica también transformó nuestra labor. Una de las habilidades por las cuales fui elegida en aquellos años era mi manejo de la tradicional máquina de escribir “Olivetti”. Con ella redactábamos resoluciones, notas y documentos utilizando originales y múltiples copias con papel carbónico. Más adelante llegaron las máquinas de escribir eléctricas y, posteriormente, las computadoras, impulsadas por personas visionarias como Carlitos López y el Sr. Orlando Vaca, actual Director del Centro de Cómputos de nuestra Facultad.

Integrantes de la Facultad de Ingeniería

El transcurso del tiempo también me llevó a asumir nuevos desafíos dentro de la carrera administrativa. Primero accedí al cargo de Jefa de División Personal; posteriormente, al de Jefa del Departamento de Presupuesto y Rendiciones de Cuentas; luego, al de Directora Administrativa Económica Financiera; y actualmente me desempeño subrogando el cargo de Directora General Administrativa Económica, responsabilidad que ejerzo con enorme compromiso y satisfacción.

La Dirección General Administrativa Económica no solo constituye el sostén administrativo de las autoridades de gestión, sino también un espacio de asesoramiento permanente, orientado a garantizar que cada decisión institucional se encuadre dentro de las reglamentaciones vigentes, con claridad y eficiencia. El Área Contable, integrada por la Dirección General Administrativa Económica, la Dirección Administrativa Económica Financiera y los Departamentos de Personal, Presupuesto y Rendiciones de Cuentas, Compras y Patrimonio, trabaja diariamente para dar respuesta a las múltiples necesidades de funcionamiento de la Facultad. Cada cargo desempeñado y cada jornada laboral representaron un desafío constante, asumido siempre con responsabilidad y vocación de servicio.

La Facultad se convirtió en mi segundo hogar. Aquí forjé mi carácter, crecí profesionalmente y encontré las herramientas para transitar la vida con responsabilidad y dedicación.

Fabiana J. Chaile
Fabiana J. Chaile en su lugar de trabajo

Uno de los mayores desafíos laborales que enfrentamos fue la implementación del Sistema SIU Pilagá, hace ya quince años. La migración de todo el movimiento contable implicó un enorme esfuerzo y adaptación, ya que hasta entonces gran parte de las registraciones se realizaban manualmente. Aquellas épocas demandaban extensas jornadas de trabajo, especialmente durante los cierres de ejercicio anual, cuando trabajábamos desde las siete de la mañana hasta altas horas de la noche. Con el tiempo, la incorporación de sistemas informáticos y herramientas ofimáticas permitió optimizar significativamente nuestras tareas y fortalecer la vinculación con organismos nacionales como el Ministerio de Educación, la Secretaría de Políticas Universitarias y el Ministerio de Economía.

A lo largo de los años, siempre escuché con orgullo que la entonces Facultad de Ciencias Tecnológicas y la actual Facultad de Ingeniería era considerada una de las unidades académicas más organizadas administrativamente de la Universidad Nacional de Salta. Ese reconocimiento, transmitido por distintas autoridades universitarias, constituye un prestigio que procuré inculcar permanentemente a cada integrante del equipo del Área Contable.

Equipo del Área Contable de la Facultad de Ingeniería

La Facultad se convirtió en mi segundo hogar. Aquí forjé mi carácter, crecí profesionalmente y encontré las herramientas para transitar la vida con responsabilidad y dedicación. Hasta el día de hoy, cada jornada laboral continúa siendo para mí un verdadero placer y no una obligación.

Hoy, cercana al momento del retiro, siento la tranquilidad y la satisfacción de haber entregado gran parte de mi vida a esta institución que tanto amo. Mi mayor deseo es que la Facultad de Ingeniería continúe siendo un ejemplo dentro de la Universidad Nacional de Salta y que las nuevas generaciones mantengan en alto el prestigio construido a lo largo de tantos años.

Saber que cada estudiante es un futuro profesional que aportará al desarrollo de nuestra sociedad ha sido, para mí, una de las mayores satisfacciones. Ver a nuestros egresados desempeñarse en la ciudad, en la provincia, en el país y en distintas partes del mundo me llena de orgullo. Saber que, desde este lugar, contribuimos a hacer posible su formación mediante becas y al fortalecimiento del prestigio de nuestra Facultad resulta profundamente gratificante. Es muy emocionante ver reflejado en ellos el esfuerzo de todos estos años y sentir que todo valió la pena.

Espero que estas palabras reflejen, aunque sea en parte, una vida de trabajo honrado, vivida con compromiso, responsabilidad y profundo agradecimiento hacia la Facultad que me acompañó y formó durante todos estos años.